Morderse las uñas deteriora los dientes

El ser humano va adquiriendo muchos malos hábitos a medida que crece y uno de ellos es morderse las uñas. Esta práctica no solo afecta a nivel estético sino que sus consecuencias van mucho más allá y pueden llegar a dañar nuestros dientes.

La costumbre de morderse las uñas, también denominada onicofagia, es muy común entre los niños pero, si no se corrige a tiempo, puede llevarse a la edad adulta. Desde el punto de vista médico, se considera un trastorno de origen nervioso y se asocia a momentos de ansiedad, preocupación, nerviosismo o angustia, entre otras.

Es evidente que la onicofagia produce daños estéticos importantes pero lo cierto es que, los más graves, suelen estar relacionados con los problemas dentales que derivan de esta práctica.

¿Cómo daña mis dientes la onicofagia ?

En primer lugar hay que destacar que las manos y las uñas son focos de bacterias. Al introducirlas en la boca, estas bacterias se trasladan hacia la cavidad oral donde pueden ser las responsables de diversas infecciones.

Otro de los efectos relevantes es el posible desplazamiento de los dientes. Morderse las uñas puede provocar que los dientes salgan de su posición, así como modificar la forma en la que se unen al cerrar la boca.

Del mismo modo, las piezas dentales se deterioran con mayor rapidez, provocando su debilitación y la posterior caída. Además, hay una alta probabilidad de sufrir microtraumatismos que desprenden el esmalte dental.

Finalmente, también existen estudios que relacionan este mal hábito con un mayor riesgo de padecer bruxismo, es decir, apretar los dientes de forma involuntaria provocando, entre otros síntomas, dolor de cabeza, dolor mandibular y de oído, problemas en la articulación temporomandibular o sensibilidad dental.

Posibles soluciones para no morderse las uñas

Como cualquier hábito resulta difícil de erradicar, sin embargo, no es imposible:

  1. Mantener las uñas cortas para evitar que puedas mordértelas.
  2. En situaciones de estrés o ansiedad, busca alternativas para superar el momento como una pelota antiestrés o técnicas de relajación.
  3. Cubre tus uñas con algún tipo de apósito para que no puedas llevarlas a la boca cuando te entren ganas.
  4. Ahora que llega el invierno, utiliza guantes que eviten morderte las uñas.
  5. Márcate retos poco a poco hasta que consigas vencer a la costumbre. Por ejemplo, puedes empezar primero con una mano y después con la otra.

Si esta mala práctica ha perjudicado la estética de tu boca, tiene solución. Visita nuestra clínica en El Médano y valoraremos el mejor tratamiento para conseguir sacar tu mejor sonrisa.

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