

Si en algún momento te has preguntado cómo se ponen las carillas, entonces, este artículo es para ti. A continuación, te guiaremos por el proceso paso a paso, aclarando dudas y ayudándote a entender por qué son una opción tan popular.
Las carillas dentales son pequeñas láminas diseñadas para cubrir la parte frontal de los dientes. Pueden estar hechas de porcelana, composite o disilicato de litio, dependiendo del caso y las necesidades del paciente. Y su principal objetivo es mejorar la estética dental, pero también ofrecen beneficios funcionales.
Por ejemplo, las carillas pueden corregir problemas como:
Además, en lo que respecta a su colocación, esta es mínimamente invasiva. Por lo que en muchos casos no es necesario tallar los dientes.
El primer paso para colocar carillas dentales comienza con el diseño digital de la sonrisa. En esta etapa, el dentista evalúa tus necesidades estéticas y funcionales mediante fotografías, radiografías y escaneos digitales. Este análisis permite determinar qué aspectos de tu sonrisa deben mejorarse y cómo hacerlo.
Una vez realizado el estudio, se crea un modelo virtual o físico que simula el resultado final. Esto incluye elegir el color ideal para tus dientes y ajustar la forma y tamaño de las carillas según tus proporciones faciales. Este paso es clave para garantizar que el resultado sea natural y armonioso.
Ahora bien, pasamos a la preparación del diente, que es uno de los pasos más decisivos en el proceso de colocación de carillas dentales. Dependiendo del tipo de carilla que se vaya a colocar (porcelana o composite), este paso puede variar ligeramente.
En algunos casos, especialmente con carillas de porcelana, es necesario realizar un ligero tallado en la superficie del diente. Esto implica retirar una fina capa de esmalte dental para asegurar que las carillas se adhieran correctamente y no sobresalgan. Sin embargo, gracias a las técnicas modernas, muchas veces este tallado es mínimo o incluso innecesario.
Para las carillas de composite, el procedimiento suele ser más rápido y menos invasivo. Estas se diseñan directamente en la clínica sin necesidad de tallar el diente ni tomar impresiones previas. Y si te preocupa si este paso es doloroso, puedes estar tranquilo: generalmente se lleva a cabo con anestesia local y no causa molestias significativas.
Una vez preparados los dientes y confeccionadas las carillas definitivas en el laboratorio (en caso de las de porcelana), llega el momento de colocarlas. Aquí, lo primero es realizar una prueba para verificar que las carillas encajen perfectamente en tu boca. Luego se aplica un cemento especial en la superficie del diente y se fija cada carilla con luz ultravioleta para asegurar su adhesión.
En el caso de las carillas provisionales (si fueran necesarias), estas se retiran antes de cementar las definitivas. Con las carillas de composite, todo se realiza en una sola sesión directamente sobre los dientes.
No todos son candidatos idóneos para las carillas dentales. Por ejemplo, si tienes problemas graves en las encías o bruxismo severo, podrías necesitar otros tratamientos antes de considerar esta alternativa.
Su duración depende del material y los cuidados que se les den. Por lo general, las carillas de porcelana pueden durar entre 10 y 15 años, mientras que las de composite suelen durar menos tiempo.
Es importante mantener una buena higiene oral, evitar alimentos duros y pigmentados, y acudir a revisiones periódicas con el dentista.
Ahora que sabes cómo se ponen las carillas dentales y todo lo que implica su colocación, ¿por qué no dar el siguiente paso? Te invitamos a ponerte en contacto con nosotros para evaluar tu caso particular y determinar si este tratamiento es la mejor opción para ti. ¡No esperes más y agenda tu cita hoy!