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¿Qué es la abrasión dental?

Cuando hablamos de abrasión dental hacemos referencia a la debilitación y el daño de parte del esmalte dental debido, generalmente, a una técnica incorrecta de higiene.

Se suele relacionar con el cepillado con demasiada fuerza o con la utilización de un cepillo de dientes que está provocando daños. Se deben evitar los cepillos de cerdas duras y optar por los que son suaves o medios.

Otras causas pueden ser la utilización de palillos para eliminar los restos de comida, o de cepillos interdentales en mal estado. También puede estar provocado por el uso inadecuado de la seda dental.

¿Cuáles son los síntomas de esta patología oral?

Los síntomas van surgiendo de forma lenta y progresiva, por lo que es difícil de diagnosticar en una etapa primaria.

Los síntomas más comunes de la abrasión dental son:

  • Sensibilidad dental al consumir alimentos muy fríos o muy calientes.
  • Retracción de las encías por el cepillado demasiado agresivo.
  • Aparición de grietas en el esmalte.
  • Cambio de color del esmalte de los dientes, pasando a adquirir un tono amarillento o incluso marrón si afecta a la dentina.

Tratamiento de la abrasión dental

Lo primero que hay que hacer, ante cualquier sospecha de tener el esmalte dañado, es acudir a un odontólogo que diagnostique la patología correspondiente.

En el caso de que se trate de abrasión dental, será este profesional el encargado de enseñarnos nuevas técnicas de cepillado que no hagan daño a nuestros dientes.

Hay que tener en cuenta que un cepillado agresivo no es sinónimo de un mejor cepillado ni de tener los dientes más limpios. Sus consecuencias pueden ser nefastas para nuestra boca por lo que, opta por cumplir estrictamente tu rutina de higiene bucal diaria y olvídate de la fuerza.

Seguidamente, se examinaran los daños causados y se buscará el mejor tratamiento para corregirlo, en función de la gravedad.

Los dulces navideños más dañinos para nuestros dientes

Si hay algo que caracteriza a las Navidades, además de los regalos, son las comidas típicas junto a familiares, amigos y seres queridos. A pesar de que sean fechas especiales en las que nos saltamos nuestra rutina, es fundamental no olvidarse de la higiene de nuestros dientes.

El consumo de determinados alimentos típicos de esta época puede provocarnos problemas de salud en general como pueden ser aumento de peso o problemas digestivos, pero también problemas en nuestra boca.

Entre estos alimentos se encuentran los dulces que, según su tipo, pueden ser más o menos dañinos para nuestros dientes.

Dulces que se deben evitar para garantizar nuestra salud bucodental

A continuación, elaboramos un listado con algunos de los dulces más dañinos para nuestra boca:

  1. Fruta escarchada: además de poseer un alto contenido en azúcar y muchas calorías, tiene una textura pegajosa que se pega a los dientes y puede favorecer la aparición de caries.
  2. Chocolate: una taza de chocolate caliente no falta en estos días fríos, sin embargo posee una gran cantidad de azúcar. Por eso debemos limitar su consumo y lavarnos siempre los dientes tras él.
  3. Turrones: en el caso de los duros, se deben morder siempre con las muelas para evitar astillar o romper alguno de los dientes delanteros. Si preferimos el turrón blando, debemos saber que tiene mucha azúcar y limpiarlo con el cepillo dental es bastante complicado. Se debe emplear además un enjuague para completar la limpieza.
  4. Mazapán: además de la cantidad de azúcar, su principal inconveniente se encuentra en que, al igual que la fruta escarchada, se pega a los dientes y si no se retira correctamente puede provocar que aparezcan caries.
  5. Polvorones: son blandos pero tienen una gran cantidad de azúcar por lo que, al igual que los anteriores, favorecen la aparición de problemas en nuestros dientes.
  6. Guirlache: es un caramelo sólido que, además de ser duro para nuestros dientes, es bastante pegajoso. Dos de los enemigos para el buen estado de nuestros dientes.
  7. Roscón de Reyes: mucha precaución porque es blando pero contiene una gran cantidad de adornos que pueden pasarnos factura. La fruta confitada tiene mucho azúcar y las sorpresas que se esconden en el interior pueden provocar daños en las piezas dentales al morderlas.

Además de limitar el consumo de estos dulces típicos, es necesario destacar la necesidad de cumplir estrictamente con tu rutina de higiene diaria y lavarse los dientes después de cada comida. 

Es cierto que durante estos días realizamos muchas comidas fuera de casa pero basta con tener siempre a mano un pequeño kit de viaje con cepillo de dientes, pasta e hilo dental.

Finalmente, desde nuestra clínica dental les recomendamos un último consejo, que es sonreír mucho durante estas fechas.

¡Felices Fiestas!

La boca, un factor clave en la detección del Sida

Hoy, día 1 de diciembre, se celebra el Día Mundial del Sida, una enfermedad que afectó durante el año 2016 a cerca de 37 millones de personas en el mundo.

El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un retrovirus que ataca al sistema inmunitario de la persona infectada. Es decir, daña la defensa natural de nuestro cuerpo frente a los microorganismos infecciosos.

Una persona puede estar infectada por el VIH pero no desarrollar ninguna enfermedad. Por el contrario, otras muchas pueden desarrollar lo que conocemos por Sida (Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida), que es la etapa más grave y que aparece cuando la inmunodeficiencia provocada por el VIH es muy acusada y nuestro sistema es incapaz de defendernos.

A pesar de que existen diversas formas de detectarlos, la boca es una de las principales delatoras.

La boca, un indicador clave

Nuestra boca puede ser la primera parte del cuerpo que resulte afectada cuando hay una infección por VIH. Problemas dentales como encías que sangran, herpes bucales e infecciones como la candidiasis son a menudo los primeros signos de la enfermedad. De hecho, se calcula que el 90% de los pacientes con infección VIH desarrollará una manifestación bucal durante la enfermedad.

Cualquier persona puede desarrollar estos problemas de salud oral y, sin embargo, no estar infectada. Por eso, ante cualquier síntoma, es necesario consultar siempre con el especialista para que determine las causas y la forma de actuar.

¿Cómo afecta el VIH/Sida a la salud bucodental?

Las personas que tienen VIH tienen mayor riesgo frente a la aparición de cualquier problema bucal.

La ausencia de defensas en nuestro organismo, como consecuencia del virus, multiplica la acción de las infecciones. Por este motivo, una simple llaga o una herida se pueden convertir en algo mucho más grave, que va desde la gingivitis y la periodontitis hasta la caída de dientes.

Una de las afecciones más comunes que sufren los afectados es la sequedad en la boca, provocada principalmente por los medicamentos que toman. Los retrovirales disminuyen la salivación y esto, a su vez, hace que los dientes estén menos protegidos frente a las caries.

Por otro lado, también hay mayor probabilidad de que aparezcan aftas o herpes en el interior y en los alrededores de la boca. En ambos casos, se debe consultar al doctor para que administre un tratamiento que reduzca el dolor y facilite la realización de otras acciones como masticar y tragar.

La candidiasis es una infección micótica que también suele aparecer con frecuencia. Lo normal es que aparezca en forma de parches blancos en la lengua o en el paladar, pero también puede aparecer en forma de protuberancias en las comisuras de los labios.

Asimismo, la leucoplasia pilosa es otro de los indicadores del VIH y se presenta como parches blancos y gruesos en la lengua y en el tejido que recubre la boca.

Consulta con el odontólogo

Si sufres cualquiera de estos problemas, consulta en nuestra clínica dental sobre cuáles son los mejores tratamientos para ti.

Además, te recordamos que la mejor forma de prevenir futuras complicaciones es a través de una higiene diaria y mediante visitas periódicas al dentista.

A pesar de que no hay una cura definitiva, existen diversos tratamientos que te reducirán las dolencias provocadas para que puedas continuar tu rutina diaria y recuperar tu calidad de vida.

¿Cómo afecta el alcohol a mi salud bucal?

 

Cada 15 de noviembre se celebra el Día Mundial Sin Alcohol, una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud para concienciar a la población de los peligros que tiene la adicción al alcohol.

Es común ver campañas de seguridad, por ejemplo, destacando los peligros de conducir bajo los efectos del alcohol. Pero sus peligros van más allá y llegan hasta nuestra salud bucal. ¿Sabías que el consumo habitual de alcohol provoca el deterioro de los dientes?

Beber alcohol empeora la salud oral

Hay muchos alimentos y bebidas que influyen en el buen estado de nuestros dientes y entre ellas se encuentran las alcohólicas.

Una de las consecuencias más graves es la erosión dental o pérdida del esmalte del diente por el efecto del ácido. El esmalte sirve para proteger la dentina y, si se desgasta, puede provocar la molesta sensibilidad dental.

Otro de los efectos negativos del alcohol está relacionado con el alto nivel de azúcares que tienen la mayoría de bebidas. El azúcar es clave para el desarrollo de las bacterias en nuestra boca y, junto a la sequedad bucal, es la combinación perfecta para la creación de caries.

La sequedad de la boca es otro de los problemas de las bebidas alcohólicas. Se deja de producir la cantidad necesaria de saliva, por lo que se minimiza la impermeabilización de los dientes y el movimiento parcial de la placa. Esto propicia el acumulo de placa y la aparición de problemas como la periodontitis o gingivitis.

Por otro lado, este tipo de bebidas causa atrofia epitelial de la mucosa bucal y aumenta la permeabilidad de la misma. De igual forma, también es capaz de incrementar los efectos de las sustancias tóxicas. El acetaldehído, compuesto orgánico derivado de los efectos del alcohol, puede llegar a ser un grave factor de riesgo para el desarrollo de cáncer oral.

Además, está demostrado que el alcohol debilita el sistema inmune y, por eso, es posible que se desarrollen todo tipo de infecciones de carácter periodontal que podrían concluir con la pérdida de piezas dentales.

Finalmente, como consecuencia de todo esto, es normal que las personas alcohólicas tengan mal olor en la boca por la acumulación de bacterias, la sequedad, etc.

Desde nuestra clínica dental fomentamos el consumo moderado de alcohol y les recordamos la importancia de cepillarse los dientes y utilizar hilo dental para eliminar posibles agentes dañinos tras la ingesta. Si tienes cualquier duda, estaremos encantados de atenderte. 

¡Cuidado! Los piercing orales podrían estar dañando tus dientes

Los piercing son elementos decorativos muy comunes entre la sociedad, sobre todo entre los más jóvenes. Sin embargo, lo que muchos desconocen, es que esta moda puede llegar a ser perjudicial para nuestra salud.

Este es el caso de los piercings orales, aquellos que se realizan en la boca como pueden ser en la lengua, el labio, la mejilla o en el frenillo bucal. Hoy, en Dental MEP, te descubriremos cuáles son los principales efectos y las consecuencias de su uso.

¿Cómo afecta el uso de un piercing oral a mi salud?

Sus consecuencias son muy diversas y, en algunas ocasiones, no afectan solo a la cavidad oral sino al estado de salud de la persona en general:

  •  Infecciones: es uno de los problemas más frecuentes por el contacto de la herida perforada con las bacterias ya presentes en la boca, unidas a las nuevas bacterias propias del manejo del piercing.
  • Resección gingival: se retraen las encías y el diente pierde parte de su protección. Esto puede hacer que con el tiempo el diente se mueva y finalmente termine cayéndose.
  • Daño de nervios: Hay que tener especial cuidado en la colocación del pendiente ya que se puede dañar el nervio, dando lugar a una pérdida de sensibilidad y a problemas de movilidad.
  • Rotura de los dientes: Los golpes provocados por el piercing pasan factura y pueden ir desde el desgaste por el roce del metal hasta la rotura del diente.
  • Reacción alérgica: dependerá del material que haya sido utilizado, el níquel es el que más problemas suele dar.
  • Maloclusiones dentales: la presencia de un cuerpo extraño en la boca altera el equilibrio de fuerzas de la lengua y la posición de los dientes.
  • Ingestión del piercing: si el piercing se suelta dentro de la boca puedes asfixiarte y, al tragarlo, lesionar el sistema digestivo o los pulmones.

Cuidados del piercing en la boca

Lo más importante es mantener tu boca limpia en todo momento para evitar futuras infecciones. Cepilla tus dientes después de las comidas y utiliza un enjuague bucal para completar la limpieza. Además, evita jugar con el piercing para garantizar el buen estado de tus dientes.

Es importante visitar al dentista con periodicidad para hacer un seguimiento de la salud de la boca y detectar posibles problemas. Si ya luces un pendiente o estás pensando en hacerlo, visítanos y te asesoraremos.