Los dulces navideños más dañinos para nuestros dientes

Si hay algo que caracteriza a las Navidades, además de los regalos, son las comidas típicas junto a familiares, amigos y seres queridos. A pesar de que sean fechas especiales en las que nos saltamos nuestra rutina, es fundamental no olvidarse de la higiene de nuestros dientes.

El consumo de determinados alimentos típicos de esta época puede provocarnos problemas de salud en general como pueden ser aumento de peso o problemas digestivos, pero también problemas en nuestra boca.

Entre estos alimentos se encuentran los dulces que, según su tipo, pueden ser más o menos dañinos para nuestros dientes.

Dulces que se deben evitar para garantizar nuestra salud bucodental

A continuación, elaboramos un listado con algunos de los dulces más dañinos para nuestra boca:

  1. Fruta escarchada: además de poseer un alto contenido en azúcar y muchas calorías, tiene una textura pegajosa que se pega a los dientes y puede favorecer la aparición de caries.
  2. Chocolate: una taza de chocolate caliente no falta en estos días fríos, sin embargo posee una gran cantidad de azúcar. Por eso debemos limitar su consumo y lavarnos siempre los dientes tras él.
  3. Turrones: en el caso de los duros, se deben morder siempre con las muelas para evitar astillar o romper alguno de los dientes delanteros. Si preferimos el turrón blando, debemos saber que tiene mucha azúcar y limpiarlo con el cepillo dental es bastante complicado. Se debe emplear además un enjuague para completar la limpieza.
  4. Mazapán: además de la cantidad de azúcar, su principal inconveniente se encuentra en que, al igual que la fruta escarchada, se pega a los dientes y si no se retira correctamente puede provocar que aparezcan caries.
  5. Polvorones: son blandos pero tienen una gran cantidad de azúcar por lo que, al igual que los anteriores, favorecen la aparición de problemas en nuestros dientes.
  6. Guirlache: es un caramelo sólido que, además de ser duro para nuestros dientes, es bastante pegajoso. Dos de los enemigos para el buen estado de nuestros dientes.
  7. Roscón de Reyes: mucha precaución porque es blando pero contiene una gran cantidad de adornos que pueden pasarnos factura. La fruta confitada tiene mucho azúcar y las sorpresas que se esconden en el interior pueden provocar daños en las piezas dentales al morderlas.

Además de limitar el consumo de estos dulces típicos, es necesario destacar la necesidad de cumplir estrictamente con tu rutina de higiene diaria y lavarse los dientes después de cada comida. 

Es cierto que durante estos días realizamos muchas comidas fuera de casa pero basta con tener siempre a mano un pequeño kit de viaje con cepillo de dientes, pasta e hilo dental.

Finalmente, desde nuestra clínica dental les recomendamos un último consejo, que es sonreír mucho durante estas fechas.

¡Felices Fiestas!

La boca, un factor clave en la detección del Sida

Hoy, día 1 de diciembre, se celebra el Día Mundial del Sida, una enfermedad que afectó durante el año 2016 a cerca de 37 millones de personas en el mundo.

El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un retrovirus que ataca al sistema inmunitario de la persona infectada. Es decir, daña la defensa natural de nuestro cuerpo frente a los microorganismos infecciosos.

Una persona puede estar infectada por el VIH pero no desarrollar ninguna enfermedad. Por el contrario, otras muchas pueden desarrollar lo que conocemos por Sida (Síndrome de la Inmunodeficiencia Adquirida), que es la etapa más grave y que aparece cuando la inmunodeficiencia provocada por el VIH es muy acusada y nuestro sistema es incapaz de defendernos.

A pesar de que existen diversas formas de detectarlos, la boca es una de las principales delatoras.

La boca, un indicador clave

Nuestra boca puede ser la primera parte del cuerpo que resulte afectada cuando hay una infección por VIH. Problemas dentales como encías que sangran, herpes bucales e infecciones como la candidiasis son a menudo los primeros signos de la enfermedad. De hecho, se calcula que el 90% de los pacientes con infección VIH desarrollará una manifestación bucal durante la enfermedad.

Cualquier persona puede desarrollar estos problemas de salud oral y, sin embargo, no estar infectada. Por eso, ante cualquier síntoma, es necesario consultar siempre con el especialista para que determine las causas y la forma de actuar.

¿Cómo afecta el VIH/Sida a la salud bucodental?

Las personas que tienen VIH tienen mayor riesgo frente a la aparición de cualquier problema bucal.

La ausencia de defensas en nuestro organismo, como consecuencia del virus, multiplica la acción de las infecciones. Por este motivo, una simple llaga o una herida se pueden convertir en algo mucho más grave, que va desde la gingivitis y la periodontitis hasta la caída de dientes.

Una de las afecciones más comunes que sufren los afectados es la sequedad en la boca, provocada principalmente por los medicamentos que toman. Los retrovirales disminuyen la salivación y esto, a su vez, hace que los dientes estén menos protegidos frente a las caries.

Por otro lado, también hay mayor probabilidad de que aparezcan aftas o herpes en el interior y en los alrededores de la boca. En ambos casos, se debe consultar al doctor para que administre un tratamiento que reduzca el dolor y facilite la realización de otras acciones como masticar y tragar.

La candidiasis es una infección micótica que también suele aparecer con frecuencia. Lo normal es que aparezca en forma de parches blancos en la lengua o en el paladar, pero también puede aparecer en forma de protuberancias en las comisuras de los labios.

Asimismo, la leucoplasia pilosa es otro de los indicadores del VIH y se presenta como parches blancos y gruesos en la lengua y en el tejido que recubre la boca.

Consulta con el odontólogo

Si sufres cualquiera de estos problemas, consulta en nuestra clínica dental sobre cuáles son los mejores tratamientos para ti.

Además, te recordamos que la mejor forma de prevenir futuras complicaciones es a través de una higiene diaria y mediante visitas periódicas al dentista.

A pesar de que no hay una cura definitiva, existen diversos tratamientos que te reducirán las dolencias provocadas para que puedas continuar tu rutina diaria y recuperar tu calidad de vida.