¿Están sanas mis encías?

Si no acudimos con frecuencia al dentista, y no somos capaces de identificar los síntomas relacionados con las enfermedades de las encías, desconoceremos por completo en qué punto se encuentra nuestra salud bucodental. Por eso, es importante que aprendamos a reconocer las señales que nos pueden servir como pistas de una enfermedad relacionada.

Ante todo, mantener una buena higiene bucal es vital para paralizar la aparición de estos primeros síntomas. Por lo tanto, lo primero es la prevención: realizar un cepillado frecuente, utilizar pasta de dientes especialmente diseñada para estas problemáticas, o utilizar un colutorio dental, entre otras acciones, nos ayudará a eliminar la acumulación de placa en nuestras encías. Eso sí, aunque no nos olvidemos de ello, pueden existir varias señales de distinta gravedad que son verdaderas alarmas ante un problema gingival.

Gravedad leve

  • Inflamación/hinchazón de las encías
  • Cambio de color. Más oscuras y brillantes
  • Depósitos de placa alrededor de la línea de las encías
  • Sangrado frecuente a la hora del cepillado

Gravedad severa

  • Sangrado espontáneo sin necesidad de cepillado de forma frecuente
  • Retracción de las encías. Dientes cada vez más alargados
  • Raíces de los dientes más visibles
  • Débil sujeción de algunas piezas bucales

Si has notado cualquiera de estas señales debes acudir cuanto antes al dentista. Pero como mejor es prevenir que curar, debemos tener en cuenta que lo adecuado es acudir a este tipo de profesionales al menos dos veces al año, para así no tener que padecer ninguno de estos síntomas.

Las visitas al odontólogo desde niños

Pocos niños disfrutan de ir al odontólogo, pero aún así debemos enseñarles que es algo necesario para lucir una sonrisa saludable y bella. ¿Cuantas veces deben visitar al dentista los pequeños?

Odontología infantil: lo que debes saber

Bien se sabe que los niños (y no tanto) detestan ir con el odontólogo, y ello se debe al temor por los tratamientos que se deben hacer por culpa de una pobre higiene oral, reservadas sólo a casos de sangrados, dolores o condiciones ya evidentes.

Durante los primeros años de vida se debe visitar al profesional de la salud bucal unas tres a cuatro veces por año, más si existieran condiciones particulares, para evitar llegar a casos avanzados que requieran de intervenciones dolorosas.

La primera consulta al odontólogo no debiera ser con la dentición temporaria (de leche), sino a partir del primer año de edad, aunque no está de más realizar unas consultas desde recién nacido. En este momento, el profesional revisará los bordes de las encías, verificando el buen estado de todos los tejidos blandos. Esto permitirá detectar futuros inconvenientes, pudiendo planificar un accionar de prevención y corrección sin aparatos ni medidas dolorosas.

Las visitas al dentista durante la infancia

Los adultos han de visitar al odontólogo una a dos veces por año, por revisión e higiene profunda, mientras que los niños deben duplicar estas asistencias, pues sus dientes están en formación y en este momento pueden surgir inconvenientes duraderos… pero también solucionarlos.

Las visitas al dentista no sólo son para intervenciones, sino mayormente como prevención. El profesional podrá recomendar productos para la salud bucal, enseñará a los pequeños la técnica correcta para limpiar sus dientes, y también podrá opinar sobre golosinas y elementos de uso habitual, como la mejor elección de chupetes y biberones, entre otros interesantes consejos. Con respecto a este punto, vale aclarar que los expertos recomiendan dejar el chupete a los dos años (cuanto antes mejor), y el biberón, como máximo, a los tres.

Entre los 4 y los 24 meses de edad, se debe acudir al dentista cuatro veces por año, o más, corrigiendo las técnicas de higiene de encías y de dientes en aparición. Consulta sobre el cambio de cepillos dentales de acuerdo con el desarrollo bucal de tu hijo.

Entre los 2 y los 4 años, los niños ya presentan su dentición inicial, por lo que es el momento ideal de comenzar con las técnicas definitivas de limpieza oral. El profesional sabrá recomendarte geles, pastas dentales y cepillos adecuados para esta etapa.

Entre los 5 y los 7 años, el pequeño comenzará a sacar sus molares permanentes. Puede ser una época dolorosa e incómoda, pero el odontólogo colaborará corrigiendo su orientación, ofreciendo recomendaciones de productos y metodologías de higiene. También se debe duplicar la limpieza bucal en esta etapa.

Ya a partir de los 8 años, comienza a perderse los dientes de leche y a asomar los definitivos. En este período es fundamental asistir al odontólogo para ir corrigiendo la ubicación y postura de los dientes conforme van saliendo, sin llegar a metodologías molestas y dolorosas, como brackets y ortodoncias móviles.

Fuente: comohacerpara.com