¿Es realmente malo consumir bebidas frías?

¿Al beber algo frío te duelen los dientes y encías? Entonces estás teniendo una reacción conocida como sensibilidad dental, una dolencia que afecta a 7 de cada 10 personas adultas, con una mayor prevalencia entre las mujeres. Lo bueno es que siguiendo una serie de pautas preventivas podemos prevenirla y tratarla de forma correcta para evitar su aparición.

Durante estos meses de verano realizamos un mayor consumo de bebidas frías, lo que puede contribuir a que un mayor número de personas sientan esa sensación de pinchazo tan característica de esta afección. Sin embargo, no es la causa inicial que provoca la afección, sino que para identificarla debemos de analizar más allá la salud de nuestra dentadura. Ante problemas como la recesión de las encías, el desgaste del esmalte o incluso el bruximo la dentina (parte más blanda de los dientes) puede quedar expuesta, por lo que aumenta la sensibilidad del diente, reaccionando con dolor ante determinados estímulos externos.

Por lo tanto, la solución principal no pasa únicamente por apartar por completo las bebidas frías de nuestra dieta. De hecho, podemos seguir consumiéndolas con moderación siempre y cuando también realicemos una serie de hábitos preventivos:

  • Utiliza dentífricos y enjuagues especiales para la sensibilidad dental. Están formulados para tratar y prevenir la sensibilidad. Alivian las molestias y ayudan a reforzar el esmalte y proteger la dentina.
  • Apuesta por un cepillo de dientes que tenga los filamentos blandos y suaves, evitando la abrasión del esmalte.
  • Evita los cambios bruscos de temperatura en las bebidas y comidas, así como aquellos alimentos que son más ácidos (como el tomate, los cítricos o el vino).
  • Si la sensibilidad está causada por bruxismo, se recomienda utilizar una férula nocturna que protege los dientes al rechinar.
  • Algunos dentistas recomiendan la aplicación de tratamientos y productos a base de fluoruros, que recubren los túbulos (presentes en la dentina) y disminuyen temporalmente la sensibilidad dental.
  • En caso de que el problema persista o notes sensibilidad sin estímulos externos, deberías acudir a tu odontólogo para que analice si existe un problema bucal subyacente que requiera un tratamiento específico.
Fuente: Vivirmasymejor.elmundo.es

¿La ortodoncia afecta la salud bucal?

Por año, aproximadamente 400.000 estadounidenses desarrollan recesión de encías y enfermedades gingivales por usar aparatos. Además, la enfermedad de las encías aumenta el riesgo de otras enfermedades sistémicas, como cardiopatías, neumonía, cáncer de páncreas y diabetes.

Pero lo más grave es que la enfermedad de encías es la causa principal de la pérdida de los dientes. Aunque si preguntas a los dentistas y ortodoncistas si hay una conexión entre los aparatos y la mala salud de las encías, obtendrás respuestas diferentes dependiendo de con quién hables, ya que algunos se toman el riesgo muy en serio.

La mala higiene es la razón principal de que casi la mitad de los adultos menores de 30 años tengan problemas en las encías. La placa bacteriana y el sarro aumentan las bacterias de la boca, inflaman las encías y las predisponen a la infección. Los aparatos hacen que la higiene bucal sea más difícil y empeoran las condiciones higiénicas.

Las encías también retroceden por el movimiento de los dientes. ya que obligan a los dientes a seguir la dirección de un alambre. A lo largo de todo ese proceso, estás ejerciendo una presión antinatural sobre el hueso y por extensión, sobre las encías. La presión constante en los dientes puede causar inflamación y pérdida de hueso, esto puede llevar a la recesión de las encías.

El metal de los aparatos también puede contribuir a que se retraigan las encías. Varios estudios exponen que el metal favorece la acumulación de bacterias y perjudica la salud de las encías. Esto podría ayudar a explicar por qué la salud bucal tiende a ser peor en personas que han llevado aparatos de metal.

Fuente: Globovision.com